lunes, 30 de junio de 2008

Las 20 Verdades del Emo Peronista

Por Natanael Amenábar, sólo otro emo peronista

1. La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el del Pueblo Emo.

2. El Peronismo es esencialmente popular y Emo. Todo círculo político es antipopular, y por lo tanto, no es Peronista, ni Emo.

3. El Emo trabaja para el MOVIMIENTO. El que en su nombre sirve a un círculo, o a un caudillo, lo es sólo de nombre.

4. No existe para el Emo más que una sola clase de hombres: los que sufren.

5. En la NUEVA ARGENTINA el trabajo es un derecho, y es un deber, porque es justo que cada uno produzca por lo menos lo que consuma, eso incluye el rimel.

6. Para un Emo no puede haber nada mejor que otro Emo.

7. Ningún Emo debe sentirse más de lo que es y menos de lo que debe ser. Cuando un Emo comienza a sentirse más de lo que es, empieza a convertirse en Fotologuer.

8. En la acción política la escala de valores de todo Peronista Emo es la siguiente: Primero la Patria, después el Movimiento y luego los Emos.

9. La política no es para nosotros un fin, sino sólo el medio para el bien de la Patria, que es la melancolía de sus hijos y la grandeza Nacional.

10. Los dos brazos del Peronismo Emo son la Justicia Social y la ayuda Social. Con ellos damos al Emo un abrazo de justicia y amor.

11. El Peronismo Emo anhela la Unidad Nacional y no la lucha. Desea héroes pero no mártires.

12. En la NUEVA ARGENTINA los únicos privilegiados son los Emos.

13. Un Gobierno sin doctrina es un cuerpo sin alma. Por eso el Peronismo Emo tiene una doctrina política, económica y social: El JUSTICIALEMO.

14. El Justicialemo es una nueva filosofía de la vida, simple, práctica, popular, profundamente Cristiana y profundamente Humanista.

15. Como doctrina política, el Justicialemo realiza el equilibrio del derecho del individuo con el de la comunidad.

16. Como doctrina económica, el Justicialemo realiza la Economía Social, poniendo el capital al servicio de la Economía y ésta al servicio del bienestar social.

17. Como doctrina social, el Justicialemo realiza la Justicia Social, que da a cada persona su derecho en función social.

18. Queremos una Argentina socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana.

19. Constituimos un Gobierno centralizado, un Estado organizado y un Pueblo libre.

20. En esta tierra lo mejor que tenemos es el Emo.

sábado, 21 de junio de 2008

MANIFIESTO ANARKO-PERONISTA

Del Grupo AnarkoPeronista de Facebook

¿Cuántas veces te miraron mal cuando dijiste que eras peronista?¿Cuántas veces notaste que te miraban como un bicho raro al confesar tu peronismo?¿Cuántas veces esperaste un tiempo antes de contarle a tu novia sobre tu peronismo, sabiendo cómo te iba a mirar? Los peronistas sufrimos persecusiones, fusilamientos, desapariciones. Y además de todo eso, sufrimos ser vistos como bichos raros.

Los sectores de la clase media acomodada, ese medio pelo, de alto NES y concentrado principalmente en centros urbanos, no pueden entender cómo uno de "ellos", o sea, una persona "bien", puede llegar a pertenecer a esa enorme patota que es el peronismo.

Tu suegro o tu jefe pueden aceptar cualquier cosa, que seas liberal, que seas medio fachito, que seas socialista, hasta incluso que seas marxista, pero lo único que no se pueden explicar es que seas peronista.

Cuántas veces viste en la tele, o los diarios, cómo una manifestación peronista era denostada, tratada como algo sucio, patoteril, clientelar y despreciable. Sin embargo, una marcha de personas "bien" portando velas y reclamando violencia policial, es una reafirmación de los valores republicanos.

Cuántas veces viste que toda ideología peronista era considerada de calidad inferior a las probadas y razonables ideologías liberales, marxistas, socialistas, etc., y cómo los autores del peronismo siempre fueron despreciados cuando no degradados como no intelectuales.

Cooke dijo alguna vez que el Peronismo es el hecho maldito del país burgués. Ricky Espinosa en cambio dijo "los peronistas somos las ovejas negras de la sociedad careta". El Peronismo es ese elemento que el aparato cultural de la superestructura tilinga del coloniaje, no logra asimilar. Le es ajena, le es agresiva. Insulta a los patrones de buen gusto de la sociedad más careta. Cantar la marcha peronista causa mucho más desagrado que cantar la internacional.

A su vez, el peronismo se desnaturalizaría si fuera asimilado por esa superestructura. Se volvería algo estéril, anodino, inofensivo. Se volvería un elemento más que sostiene esa superestructura tilinga. El peronista es un ser por naturaleza anarkista respecto a esa sociedad careta y gorila. El día que el peronista deje de ser ese anarka que la sociedad no entiende, debería aceptar las reglas de esa superestructura, renunciando jústamente a lo que lo hace peronista. Se convertiría entonces en un gorila, en algo que ya es la negación del peronismo. Se convertiría en un Guardia de Hierro, un CDO, un Menemista. Terminaría votando a Lavagna.

Por eso, el verdadero Peronista, en su estado más puro y natural, es el Anarko-Peronista. Esa persona contradictoria, esa fuerza de cambio social, ese elemento cuestionador de la realidad establecida. El verdadero Anarkista es a la vez el Verdadero Peronista. Por eso, celebramos el Anarko-Peronismo, y todo lo demás es peronismo tibio que termina militando en las filas de la sociedad conservadora.
Anarko-Peronistas del mundo, ¡¡¡Uníos y Marchad a la Plaza!!!

domingo, 1 de junio de 2008

Suponéte

Un día como hoy pero de 1980, suponéte, que yo heredé una fábrica de consoladores. Durante 20 años la pude mantener de pedo. Hacía consoladores para la Argentina porque mis costos eran muy altos y mi fábrica no era competitiva para exportarlos. Los consoladores taiwaneses y los de India eran mucho más baratos. En fin, suponéte que mi problema era que por cada peso que yo ponía, mi fabrica podía producir solamente 5 ctvs. más. Esto en las mejores épocas. En otras, suponéte, que directamente perdía plata. Ahora, los taiwaneses, por cada peso invertido ganaban 40 ctvs., con lo cual, ellos podían bajar el precio de venta de sus consoladores para competir con los míos y es así que ellos vendían más consoladores que yo.

Para fines de los ´90 mi fábrica estaba fundida y yo debía mucha plata al banco.

Ahora, suponéte que un día el gobierno decide devaluar la moneda. En el gobierno piensan que si se devalúa la moneda se favorece a la producción porque se achican los costos nacionales en relación al precio internacional. A mí me re conviene porque puedo empezar a ganar más plata por cada peso invertido y así puedo competir con los consoladores taiwaneses. Para devaluar la moneda la sociedad entera tiene que pagar el costo: luego de una devaluación los sueldos de toda la gente valen menos que antes, aunque en números sea lo mismo, pueden comprar muchas menos cosas. Igualmente la sociedad decide hacer ese esfuerzo porque sirve para reactivar la producción y generar trabajo para todos.

El gobierno, en su decisión de favorecer a la producción, me refinancia mi deuda con el banco, me da una tasa de interés muy barata y yo puedo quedarme con mi fábrica. Además, para mantener el precio de la moneda devaluada sale a comprar dólares todo el tiempo, miles de millones de dólares para que los consoladores argentinos sean competitivos. Encima, como yo para hacer consoladores necesito goma y la goma es un derivado del petróleo y como el petróleo tiene precio internacional y está en dólares y cada vez más caro, el gobierno me rebaja el costo de la goma, subsidiándola. Tanto la plata para pagar mi deuda con el banco, como la plata para mantener alto el dólar, como la plata para financiarme la goma, sale de las arcas nacionales, del Estado. Es así que, entonces, todos los argentinos ayudan a pagar mis deudas y a financiarme los costos de mi producción.

En fin, ahora yo tengo mi fábrica con una rentabilidad bárbara de 35 por ciento por cada peso que invierto. Encima, se reactivaron todas las fábricas del país, creció el trabajo y los salarios. Ya van 5 años seguidos en que la situación mejora cada día. Mi actividad está tan subvencionada que prácticamente no tengo riesgo empresario, es decir, tengo que hacer fuerza para que me vaya mal.

¿Y entonces qué pasa? Pasa que de golpe en China hay una revolución sexual. Todas las chinas se revelan, se cansan de que los chinitos no se pongan las pilas en la catrera y salen como locas a comprar consoladores de goma. Miles de millones de chinas -desesperadas- haciendo cola para comprar artefactos que satisfagan sus necesidades. En China, el gobierno declara la Emergencia Sexual y saca una Ley de Seguridad Consolante: abre las fronteras, sin impuestos, para todos los consoladores del mundo que quieran entrar en la China. El precio internacional de los consoladores se dispara, un consolador sale dos, tres, hasta cuatro veces lo que salía antes.

A mí me viene al pelo. Suponéte que, de pronto y por una cuestión ajena, por cada peso invertido puedo sacar hasta dos pesos con treinta centavos, ¡una rentabilidad del 130 por ciento! De golpe, hacer consoladores no sólo es una actividad que me permite vivir bien, ahora me permite hacerme millonario. Y eso que sigo siendo un "pequeño productor de consoladores", que no es lo mismo que "productor de pequeños consoladores". Así y todo estoy ganando, suponéte, 40.000 pesos por mes. Chocho.

¿Pero qué pasa? Como hacer consoladores es tan rentable, muchos de los que hacen fideos, remeras, lapiceras, latas de comida, remedios o galletitas se vuelcan masivamente a la industria del consolador porque todos quieren hacer mucha plata, obviamente. Como consecuencia, en Argentina pasan tres cosas:

  1. Todos los consoladores se venden al exterior, dejando a los consumidores de consoladores argentinos sin el producto o al mismo precio que se paga afuera (carísimo). Como nuestros sueldos están devaluados y están devaluados para que se puedan fabricar un montón de cosas, esta consecuencia es absolutamente injusta ya que hacemos el sacrificio para que se puedan fabricar consoladores pero nos quedamos sin la capacidad adquisitiva para poder comprarlos.
  2. Como consecuencia de que muchas fábricas se cambian al rubro de los consoladores de goma, se dejan de fabricar muchas cosas y al haber menos cantidad de esas cosas, aumentan de precio, con lo cual nuestros sueldos pierden poder adquisitivo con respecto a todos los productos.
  3. Además, como es tan rentable hacer consoladores, mi fábrica aumenta de precio. Antes valía 100.000 pesos, ahora vale 500.000 pesos. Entonces yo ahora ya ni siquiera trabajo. Directamente me conviene alquilar mi fábrica a otro que la trabaje mientras yo me rasco el higo todo el día. Vienen fondos de inversión, pooles de sientra y empiezan a alquilar fábricas en todo el país y las dedican a la producción de consoladores.

El gobierno, entonces, tiene que hacer algo. Porque la gente lo votó por haber reactivado la economía pero siempre y cuando los sueldos alcancen para vivir, lo cual es lógico. La gente aceptó pagar el costo de la deuda de los sectores productivos, pero a cambio de poder trabajar y comer, como mínimo y, por ahí, en el mejor de los casos, progresar.

Y lo que hace el gobierno es ponerme retenciones móviles a la exportación de consoladores, con lo cual, ahora mi rentabilidad vuelve a ser del 30 por ciento. Cuando aumenta mucho el precio del consolador, aumentan las retenciones; cuando baja el precio del consolador, baja la retención. Yo siempre gano lo mismo, o sea, mucho: 30 por ciento anual, que es seis veces más que lo que gana una fábrica de consoladores en cualquier lugar del mundo.

Suponéte que, entonces, yo soy un tipo muy irracional y egoísta. Suponéte que además no tengo memoria, no me acuerdo de lo mal que me iba antes y me olvido, además, de los esfuerzos que hizo toda la sociedad para que a mí me vaya bien. De golpe me junto con todos los productores de consoladores y me pongo a armar un gran quilombo. Corto las rutas y no permito el paso de ningún otro producto. Genero desabastecimiento, suben los precios, la gente pierde aún más poder adquisitivo, etc.

Para justificarme, me dedico junto a mis compañeros fabricantes de consoladores a diseñar un discurso que me exculpe de mis acciones antipopulares y desestabilizadoras: "Consoladores=Patria", "Paja o Muerte", "Todos somos Consoladores", "No al Aborto, Sí al Consolador", "Con los Consoladores estábamos mejor", "K tirame la goma".

La oposición y los medios me apoyan, aunque lo hagan solamente porque están en contra del gobierno y se aprovechan de la situación. Suponéte que a mí no me importa y me aprovecho también de ese apoyo.

El gobierno no me reprime, es sumamente racional al respecto del manejo del conflicto, entonces yo me aprovecho de esa situación y radicalizo mi protesta. Los medios y la clase alta, que siempre habían condenado los cortes y el uso de la fuerza en la protesta, ahora lo apoyan, con lo cual todo me sale redondo.

Hasta acá la historia es igual a la del campo. Pero suponéte que en vez de pasar lo mismo que pasa con el campo, en el conflicto de los consoladores pase otra cosa. Suponéte que de golpe, el gobierno dice: "Bueno, tenés razón. Te voy a sacar las retenciones móviles." Yo me pongo re contento, hago un acto en Rosario y salto de alegría por haber ganado la batalla junto a todos mis amigos de la Sociedad Consoladora Argentina, el Pro y la Carrió que apoya cuanto consolador se le cruza. Gané la batalla.

Al otro día, el gobierno dice: "Te saqué las retenciones, pero también se las saqué al petróleo y además dejé de comprar dólares para mantener el tipo de cambio y, además, ¿sabés qué?, voy a dejar de financiarte tus deudas con el banco y voy a liberar las paritarias para que los trabajadores exijan los sueldos que quieran y voy a dejar de hacer rutas para transportar consoladores y voy a mandar esa guita para hacer hoteles de alojamiento populares y además voy a lanzar un montón de medidas para fiscalizar a la producción de consoladores porque ese sector es el que más evade impuestos en nuestro país."

Entonces, aumenta la goma en dólares. Y el costo del trabajo aumenta a valores europeos. Y encima tengo más presión fiscal y se me va un 33 por ciento de la ganancia que antes no pagaba porque me hacia el dolobu. Para colmo, se revalúa la moneda porque ya el gobierno no sale a comprar dólares, con lo cual la diferencia que hacía antes en el mercado internacional se achica. Ahora no tengo retenciones y, aunque sigo ganando plata, gano inclusive menos que cuando tenía retenciones.

Un día se acaba la fiesta sexual en China. Las minitas vuelven todas al lecho masculino porque los chinitos se pusieron a estudiar tantra como locos y ahora pueden mantener una erección durante 48 horas seguidas. El sexo adquiere la calidad de "Actividad Protegida por la República Popular China". Por efecto de la transnacionalización de la cultura oriental, se abren escuelas de tantra en todo el mundo. Los consoladores pasan de moda. El pene, viejo y peludo nomás, vuelve a ser el mejor amigo entre las chinitas de todo el mundo. Los hombres readquieren su seguridad, pues se habían visto reemplazados por simples pedazos de goma. Al haber volcado sus esfuerzos en hacer la vida de sus compañeras más placenteras, abandonando el egoísmo sexual que los caracterizaba, la humanidad entera se encamina hacia una época más feliz.

Suponéte que en Argentina ahora nos tapan los consoladores. No nos sirven para nada. Encima perdimos la capacidad de producir cualquier otra cosa. No nos tecnificamos, no nos modernizamos, no diversificamos nuestra producción, en fin, se nos pasó el tren.

Ahora mi actividad no tiene ni renta extraordinaria ni el apoyo del estado. Suponéte que tengo miles de cajas llenas de penes de goma y que me los tengo que meter en el culo.

Suponéte.


El peronismo vuelve a enamorar

A los viejos desencantados, a los jóvenes idealistas (y a los realistas!), a los que casi se habían resignado al republicanismo demócrata, a los que creían que ya no había mística ni pasión en la política argentina...

Y a nosotros también, así que vamos a ir posteando en este blog los artículos que dan prueba viva de que el peronismo vuelve a enamorar.

Comenzamos con el excelente Suponéte de los muchachos de Un día Peronista, una clara muestra de cómo un peronista vé el mundo y lo explica.